“La mejor biblioteca no es la que tiene mayores recursos, la mejor biblioteca es la que mejor los utiliza”
lunes, 24 de septiembre de 2012
III Congreso Internacional de Literatura para Niños
Producción, Edición y Circulación
Primera Edición Simultánea Binacional
11 y 12 de octubre de 2012
Facultad de Educación Universidad Católica de Chile
Todavía queda una semana para postular ponencias para el III Congreso de Literatura para Niños. Se recibirán hasta el viernes 14 de septiembre. Por favor leer la circular informativa quienes estén interesados en participar como expositores.
Ya publicaremos más información sobre las posibilidades de asistencia a este congreso.
Primera Circular - Antecedentes de los Expositores
lunes, 9 de julio de 2012
El libro álbum
miércoles, 21 de marzo de 2012
Pautas para reconocer y valorar una novela de terror para niños y jóvenes
lunes, 7 de marzo de 2011
Los Cien años de Peter Pan

Leido en: La voz de Galicia
El niño que no quería crecer ya es centenario. Aunque el imperecedero personaje forjado por el escocés James Matthew Barrie (1860-1937) asoma por primera vez en la obra de teatro Peter Pan o el niño que no quería crecer(1904), el insurrecto chaval y sus descarriados colegas del País de Nunca Jamás saltan al estrellato definitivamente en 1911 con la aparición de la novela Peter y Wendy, base de las incontables adaptaciones posteriores en formato literario, escénico y, sobre todo, cinematográfico.
Desde entonces, el mito, al contrario que el pequeño revoltoso, no ha dejado de crecer. Peter Pan ha sobrevivido a la muy edulcorada versión en dibujos animados de Walt Disney e incluso ha dado nombre a un síndrome psiquiátrico (el de los sujetos que se niegan a madurar) y a unos leotardos inspirados en sus mallas verdes.
El libro original de Barrie pertenece a esa inclasificable especie denominada literatura infantil y juvenil, un catálogo más ficticio que real en el que sesudos académicos se empeñan en mezclar la prosa casi bíblica de Moby Dick, los enigmas filosófico-matemáticos de Alicia en el País de las Maravillasy, por supuesto, las andanzas del huidizo Pan. Como ha apuntado el poeta Leopoldo María Panero en el prólogo a su traducción de Peter Pan y Wendypara el sello Ediciones Libertarias (1987), «existen dos antecedentes claros de la literatura moderna o de vanguardia: estos son la literatura de terror y la literatura infantil». Porque ambas huyen de las ataduras de lo convencional y, en concreto, la llamada literatura infantil, al apoyarse en la extraña y subjetiva percepción del niño es capaz de explorar guaridas que la mente adulta no se atrevería a pisar.
Así ocurre con la novela de Barrie, cuyo texto original, muy lejano del empalagoso pincel de Disney, contiene párrafos demoledores desde su mismo arranque: «Wendy supo que crecería. Es algo que siempre se sabe después de cumplir los dos años. Los dos años son el principio del fin». Claro que, para huir de ese precipitado fin, siempre se puede regresar a las páginas de esta novela inagotable y viajar, junto a Peter, Wendy, el capitán Garfio, los pieles rojas y Campanilla a la isla de Nunca Jamás y sentarse durante un instante (cien años o así) a la sombra del árbol del ahorcado."
martes, 28 de septiembre de 2010
CHARLA SOBRE LITERATURA INFANTIL
lunes, 10 de agosto de 2009
El ratón que los niños adoran
Su nombre proviene del legendario grito que se lanza antes de algún gran salto: "¡Gerónimo...!". Y su apellido viene del queso favorito de Elisabetta Dami, su autora, cuya figura está protegida bajo siete llaves por la editorial que da vida al personaje. Edizioni Piemme de Milán mantiene la ficción a toda costa, y la firma que el ratón imprime en los libros es tratada como la de cualquier otro autor. Por estos días, si alguien escribe para contactarse con Dami recibirá la respuesta "He decidido tomarme unos días de descanso junto a Tea, Benjamín y todos los demás", firmada por "Geronimo Stilton". Y el personaje tiene en la oficina de Piemme su propio departamento con dormitorio y cocina: la editorial ha dicho que es para cuando el roedor viene a revisar la producción de sus libros.
Geronimo Stilton, vive en Ratonia, capital de la Isla de los Ratones. Ahí es editor de "El eco del roedor", el diario de mayor circulación en el lugar. Es descrito como un "intelectual", pero su mayor ocupación son las aventuras, que saben encontrarlo aunque él no las busque. Para eso, bien está su hermana Tea, su primo Trampita y su sobrino Benjamín.
"En general, lo que le gusta a los niños es que los libros tengan una lógica, una historia, para reflexionar y buscar una solución. Y si además esos personajes son simpáticos, o tienen algo especial, mejor", dice Dominique Paska, cuyo hijo de diez años, Axel Dupré, es seguidor de Stilton. Estas características son las que los niños encuentran en sus libros y que los han llevado a premiarlos con su lectoría.
Flor Toledo, encargada de la sala juvenil de la Biblioteca de Santiago, cuenta: "Tiene un buen préstamo, tiene movimiento. Creo que la clave está en su narración, que juega con el suspenso, y que su protagonista sea un animal les llama mucho la atención. Es un tipo de libro que tiene su propio grupo de seguidores".
Y a esto se suma que en esta serie no hay dos páginas que se vean iguales. Entre el texto se intercalan ilustraciones, y muchas de sus palabras toman la forma y color de su contenido.
"Fuego" está escrita en letras ondeadas y rojas, y las exclamaciones sobresalen por su tamaño. La profesora de educación básica Claudia Gurovich explica: "Es lúdico y si bien no es una alta literatura infantil, cumple con entretener. Como Harry Potter: le hace buena pelea a la tele y a los videojuegos".
jueves, 29 de noviembre de 2007
El perro en la luna: reseñas y comentarios sobre cuentos infantiles

"Nunca sentí una particular inclinación por la literatura infantil hasta que nació mi hija, Lucía. Desde entonces la lectura de cuentos se ha convertido en un maravilloso e imprescindible ritual antes de dormir que nos permite compartir risas, tristezas, sustos y alegrías pero, sobre todo, un reconfortante espacio de intimidad y cariño mutuo. La intención de este blog es reseñar algunos de los títulos que Lucía y yo queremos más y consideramos imprescindibles en cualquier biblioteca. Esperamos que les guste. Contactos: adrianerre@gmail.com Jr. Mérida 134 dpto. 102 Surco-Lima-Perú"
martes, 13 de noviembre de 2007
Esto llego a mi correo : Literatura infantil: El fin de la mediocridad

Un niño no nace lector, pero tampoco nace no lector. El potencial existe en cada uno de ellos y la tarea de motivarlos depende de su entorno; tanto la familia como el colegio juegan un rol fundamental en este proceso.
Lograr que adquiera el hábito influirá positivamente en su vida. No sólo porque mejora su nivel de comprensión, aumenta su vocabulario y adquiere mayores capacidades de comunicación, sino porque existe una estrecha relación entre el nivel de lectoría infantil y los logros académicos y profesionales en la vida adulta.
Una encuesta realizada por el diario La Tercera a los mejores alumnos de cinco colegios de Santiago, reveló que el 71% son buenos lectores y que el 30% lee más de seis libros al año. Paralelamente, el 69 por ciento de estos niños y jóvenes vive en hogares con más de 100 libros en su biblioteca, lo que, a juicio de los expertos, es clave para que ellos mismos sean lectores asiduos y para explicar su alto rendimiento escolar.
"La lectura hace funcionar la imaginación, la capacidad de recrear. La imaginación estimula la creatividad, es decir, se generan ideas. Pero lo que es más importante, leer nos hace personas más felices: si una persona se ve enfrentada a situaciones adversas sabe que a pesar de las dificultades va a salir adelante, porque es capaz de renacer en un plano superior. Eso lo transforma en un adulto mejor preparado para los problemas, las injusticias y las desgracias", explica Mauricio Paredes, escritor de libros infantiles y Presidente de la sección chilena de la Asociación Internacional del libro Infantil (IBBY).
Los expertos en literatura infantil coinciden en que leer no es sólo un placer, sino que una formación integral y permanente. Un niño que lee mucho es capaz de resolver conflictos, reflexionar, superar temores, afirmar una visión del mundo y desarrollar su personalidad. Por lo mismo, es probable que llegue a ser un adulto exitoso, ya que cuenta con más herramientas para enfrentar el trabajo y la vida.
"Leer libros no es bueno porque sí. Lo más importante es que la lectura es capaz de crear vida interior. No se trata sólo de obtener altos puntajes en la PSU o mejorar el lenguaje, sino de lograr un cambio definitivo, que permita enfrentar dificultades, planear estrategias para solucionar problemas y entender las distintas personalidades, culturas y razas. Un niño que lee es un ser universal", afirma la filosofa Carolina Dell Oro.
Lograr ese resultado es el desafío mayor, sobre todo para quienes escriben libros infantiles o trabajan con niños. El cómo hacerlo, al contrario de lo que podría parecer, está claro para la mayoría de los estudiosos: primero que nada hay que ofrecer a los pequeños un entorno donde la literatura sea un participante habitual y segundo, hay que capacitar a los colegios y sus profesores, para que entreguen a los niños material adecuado a sus edades e intereses y para que, en muchos casos, asuman el papel estimulador que muchas familias pasan por alto o desconocen.
Para María Paz Garafulic, directora de la Fundación Había una Vez, un organismo que lleva años trabajando para paliar el déficit de siete mil bibliotecas escolares en el país y que prepara en conjunto con la editorial SM, para el 22 de noviembre el seminario ‘¿Qué hacer para que niños y jóvenes lean hoy?’, es preocupante que existan niños que no adquieran el hábito de la lectura. Y que ello ocurra porque no tuvieron la oportunidad de hacerlo. Las cifras le dan la razón. Según un estudio realizado el 2006 por Adimark y la Fundación La Fuente, sólo un 21% de los chilenos aseguró ser un lector frecuente (en España, por ejemplo, la cifra es de 41 por ciento), el 30% de las personas reconoció que en su casa sólo habían entre uno y diez libros y el 60,2 por ciento dijo nunca haber comprado un libro.
\ Primer paso: en casa
"A los niños hay que leerles desde que son concebidos y seguir hasta la muerte. Los adultos debemos ser guías, igual que un buen guía turístico: aconsejar, ir conociendo los gustos, darles tiempo para que se deleiten con el paisaje, contar detalles o anécdotas entretenidas. ¿Sabían que en el Quijote, Sancho se hace caca de susto? Tal cual. Conversar de libros siempre es muy sano", aconseja Mauricio Paredes.
Y en ese contexto, juegan un papel fundamental los juegos, las canciones de cuna, las rimas y la llamada poesía infantil de tradición oral. Cuando una madre le dice a su hijo ‘este dedito compró un huevito’ lo que está haciendo es contarle un cuento, familiarizándolo con una historia y un relato.
Es fundamental entender que un niño no leerá a menos que alguien próximo y persuasivo le diga que puede hacerlo y que la lectura le servirá de compañía toda la vida. Obviamente padres lectores y una casa llena de libros servirán de estímulo y lograrán que el menor dé el paso más importante: comprender que sentarse a leer puede ser un gran panorama, tan entretenido como el televisor, Internet o la pelota.
A juicio de Carolina Dell Oro, también es importante permitir al niño crear su propio mundo alrededor de lo que está leyendo: "Es fundamental que los niños estén solos, que no siempre estén entretenidos. La literatura es un diálogo interior y para eso necesito poder hablar conmigo. La educación de hoy pretende enseñar olvidándose de los contenidos, que finalmente son el alimento interior. Se ha pecado mucho del gusto, es importante, pero el gusto hay que crearlo: los niños no deben leer lo que les gusta, a la hora que les gusta y donde les gusta; hay que crear hábitos".
Uno de los errores más frecuentes que cometen los padres es no supervisar la lectura de sus hijos. Sobre todo en la etapa en que estos empiezan a familiarizarse con las letras, muchos creen que todo sirve para reforzar el hábito lector y dejan que lean historietas, revistas, diarios o libros no adecuados para su edad. Pero la verdad es que no da lo mismo lo que el niño lea, es necesario entregarle buena literatura, simple pero profunda. Además, en la medida que la lectura sea continua y habitual el niño va a ir mejorando la calidad de los libros, desechando los textos ‘chatarra’ y buscando los más elevados.
El escritor e investigador de folclor infantil Manuel Peña es tajante al afirmar que no todo lo que se produce en literatura infantil es bueno. "No es raro encontrarse con cuentos clásicos que tienen adulterados los finales. Es necesario profesionalizar los libros infantiles, que la gente pueda distinguir lo bueno de lo malo. Para eso, el propio Ministerio de Educación realiza selecciones recomendadas y existen sugerencias por rangos de edad".
\ Segundo paso: el colegio
Hace sólo algunos años el bibliotecario no era más que una persona que recibía papeletas y llenaba fichas. Algo así como un "secretario" rodeado de libros y estantes. Pero ese concepto está cambiando; hoy lo que prima es el concepto de la ‘biblioteca viva’, e incluso, el propio Ministerio de Educación está promoviendo a lo largo del país la implementación de bibliotecas CRA (Centro de Recursos para el Aprendizaje), que tienen como misión generar instancias de aprendizaje en un espacio adecuado y que contenga recursos como impresos, digitales y videos. Hasta la fecha, el Mineduc ha implementado 1.545 bibliotecas CRA en establecimientos de enseñanza media a lo largo de Chile y actualmente dedica sus esfuerzos en los cursos básicos, donde más de mil 500 escuelas están siendo beneficiadas.
Las bibliotecas, entonces, pasan a ser protagonistas. "No sacamos nada con tener una gran colección, si los libros van a estar juntando polvo en los estantes. Por eso, la biblioteca debe ser un espacio lúdico, colorido y dotado de cierta magia, que invite y seduzca, donde los niños quieran estar, leer y sentirse cómodos. Y el motor que hace que eso funcione es la bibliotecaria, una persona que es capaz de atraer al lector, captar su interés, ofrecerle lecturas que respondan a sus inquietudes, y finalmente, pavimentar el camino de la búsqueda autónoma del saber", afirma María Paz Garafulic.
Para lograr eso, según Mauricio Paredes es necesario terminar con una de las más equívocas y arraigadas costumbres escolares: "la biblioteca nunca, bajo ninguna circunstancia, puede ser un lugar de castigo. Si queremos que los niños lean, debe ser a través del compromiso afectivo. La biblioteca es el lugar donde ellos entran en comunión con los libros, es un lugar de celebración, no la cárcel del colegio".
Un ejemplo exitoso es el del colegio Inmaculada Concepción de Vitacura, un establecimiento particular subvencionado que con la intervención de Educa UC y la Fundación Había una Vez ha mejorado ostensiblemente sus niveles de lectoría.
En ese establecimiento, los alumnos de Pre-Kinder a 6º básico visitan semanalmente la biblioteca y participan en las actividades desarrolladas por la bibliotecaria Katherine Vivar: cuentacuentos, lecturas recreativas, exposición de libros en murales, visitas a ferias, recomendaciones y ‘la mochila viajera’, una actividad que permite a los más pequeños llevar libros para cada miembro de su familia. El lugar cuenta con espacios diferenciados de acuerdo al nivel lector de los alumnos y posee un fondo bibliográfico de más de cinco mil libros. Además, allí se desarrollan talleres de motivación dirigidos a padres y profesores y los niños pueden acceder a un plan de lecturas complementarias, para que vayan más allá de las exigencias curriculares.
La motivación a los profesores es parte fundamental de este proceso. Las ansias lectoras de un niño pueden ser dramáticamente sepultadas por profesores que no sepan visualizar sus inquietudes y que no sean capaces de actualizarse y sugerir libros que tengan que ver con las problemáticas que los aquejan, de acuerdo a su edad y su posición en el mundo. Y esa es una de las principales críticas de Manuel Peña: "los profesores dan una lista de libros para leer, anuncian la fecha de la prueba y nunca más hablan del libro. Eso mata cualquier incentivo. Lo adecuado es hacer sesiones de trabajo, discusiones y aportes. Lo otro que pasa con mucha frecuencia es que los docentes no se actualizan y siguen repitiendo los mismos libros que ellos leyeron en el colegio. Todavía hay niños leyendo Palomita Blanca y Gracia y el Forastero cuando existen miles de libros más interesantes y que están en sintonía con lo que ocurre hoy". \
Maletín de la discordia
En las últimas semanas la literatura infantil se tomó la agenda. Sobre todo, desde que se dio a conocer el listado definitivo de los libros del "maletín literario". Una iniciativa del gobierno que beneficiará a 400 mil familias a partir del abril de 2008, en el marco del programa de bibliotecas familiares.
En el maletín habrá un atlas y un diccionario enciclopédico, además de libros de literatura chilena y universal, incluyendo grandes autores como Neruda, Mistral, Francisco Coloane, García Márquez, Hemingway y Kafka y otros títulos más desconocidos, como ‘La melancólica muerte de chico ostra" y "Los dinosaurios", ambos atribuidos a Tim Burton.
La iniciativa ha generado fuertes críticas entre quienes promueven el fomento a la lectura. El escritor Manuel Rojas, por ejemplo, siente que esta medida es equivalente a regalar a todo el mundo cajas con óperas de Wagner que nunca van a escuchar. "No se trata de dar, antes hay que formar. El acceso no es el mayor problema, lo que hay que promover es la inquietud", asegura Manuel Peña.
Según el presidente de la sección chilena de la Asociación Internacional del libro Infantil (IBBY), el desarrollo de una comunidad lectora debe ser un proyecto orgánico. "Necesitamos buen alimento: una adecuada selección de libros, hacer ejercicios de capacitación y tener paciencia. Las campañas masivas solamente son útiles cuando se integran de forma articulada. Lo que pasa con el maletín literario, es como si quisiera jugar tenis: no saco nada con tener el brazo musculoso si no puedo mover el codo ni la muñeca".
martes, 30 de octubre de 2007
Fomento de la lectura en la infancia: Jugar a leer

El libro ya no tiene el mismo valor que antes. Años atrás, las familias se enorgullecían por tener una completa colección enciclopédica y ésta ocupaba un lugar importante en el hogar. En la actualidad, pocas enciclopedias quedan en las casas, también otro tipo de ediciones. La lectura ha sido desplazada por diversos focos de entretención y en Chile, la situación lectora está lejos de ser la esperada.
Para instalar la lectura en el cotidiano parece lógico comenzar con las nuevas generaciones. De esta manera, la cura para la patología lectora que aqueja a nuestro país, se orienta por fomentar la creación y la animación de la literatura en niñas y niños.
Aunque el panorama no es de los mejores, en la escena local, la literatura infantil da buenas señales. Cada vez son más los escritores que se interesan por escribir libros para infantes y la venta de sus trabajos va en aumento. En 2005, Editorial Norma reveló que en promedio se venden 2 mil unidades por obra al año, libros que privilegian las historias reales y coherentes que sean del gusto de los menores.
¿Pero cómo estimular las ganas de leer en los niños? Hay que tener en cuenta que en la infancia la lectura está muy mediatizada por los adultos: son los padres quienes compran libros y, en las escuelas, son los profesores quienes determinan qué leer. Por lo tanto, en la tarea de promover el interés lector en los menores no se debe descuidar a quienes hacen de puente en esta labor.
Acercar la lecturaLa función que cumple la Corporación Lectura Viva es un ejemplo de ello. Hace tres años trabaja para formar lectores y crear el hábito de la lectura en chilenas y chilenos de todas las edades. A través de capacitaciones, entregan técnicas que inducen, estimulan y orientan el deseo lector, y que a la vez, preparan a los adultos a ser mediadores de literatura.
Su directora, María Graciela Bautista asegura que “para acompañar a un niño en la lectura, ese adulto tiene que ser un apasionado lector. Nadie transmite nada que no sienta y la lectura se debe sentir apasionadamente. Crear el gusto significa ser conocedor de ciertas obras de literatura infantil y juvenil para poder indicarle a ese niño que lo rodea lo más acertado de acuerdo a su edad, sus intereses, su desarrollo. Un libro es muy interesante en lo que puede repercutir, porque si le da respuestas a ese niño de sus incógnitas, le ayuda a entender el mundo donde vive, el mundo que le rodea, entenderse a sí mismo. Eso es lo que va a acaparar la respuesta de ese niño para formar ese hábito lector”, señala.
En esta tarea de promoción, Bautista recomienda a los adultos dejar libros apropiados al alcance de las y los menores, dejar que ellos escojan qué leer sin presionarlos, realizar juegos y competencias que impliquen lectura y lo más importante: que los vean leyendo y comentando libros.
Un consejo que da resultados. Paula Tapia tiene diez años y comenzó a leer desde muy pequeña motivada por su familia. “Empecé a leer como a los cuatro años porque veía que mi mamá leía cosas y me llamó la atención”, cuenta. Hoy, Paula está dando sus primeros pasos en la escritura y, gracias a su interés lector, se ha convertido en una usuaria frecuente de la Biblioteca de Santiago. “Era la primera vez que iba a una biblioteca y me encanta, porque es cómodo y me gusta todo. Ahora voy dos veces por semana acompañada de mi mamá”, comenta.
Y es que la tarea de las bibliotecas públicas no es menor si de contacto con los libros se trata. Pero, si bien es cierto que la infraestructura bibliotecaria no es óptima en todo el territorio nacional, la alternativa que ofrece la Biblioteca de Santiago es ideal: cuenta con salas de lectura para diferentes edades, donde el papel de los animadores tanto en infantes como en jóvenes, ha sido muy importante a la hora de promover la lectura.
Flor Toledo es funcionaria de esa biblioteca y aclara que la animación lectora es el resultado de la aplicación de técnicas específicas en cada una de las edades. Agrega que este trabajo comienza en menores de cero a siete años de edad y se refuerza en jóvenes de mala base lectora entre ocho a 17 años. “Para los más chiquititos, de cero a dos años, hay un programa que se llama guaguoteca donde realizamos lectura para los bebés y dejamos a su alcance libros plásticos que pueden tomar, chupar, morder. Es el primer contacto con la lectura, es lo básico”, declara.
El ánimo de implementar estos mecanismos en cada una de las bibliotecas públicas del país va en aumento. En su experiencia capacitando personal bibliotecario desde Putre hasta Tierra del Fuego, María Graciela Bautista asegura que “las bibliotecas tienen mucho interés en capacitar a su personal y en su gran mayoría están preocupados porque sus funcionarios puedan animar la lectura hacia las niñas y niños usuarios en sus diferentes regiones. Hay muchísimo interés por parte de todos los coordinadores de bibliotecas públicas del país para formar un país lector”.
Contra la lectura obligadaNo sólo en las bibliotecas públicas se están realizando esfuerzos y algunos escritores de literatura infantil intentan hacer lo suyo. Mauricio Paredes es ingeniero y autor de los libros “El diente desobediente de Rocío”, “La familia Guácatela” y “Verónica, la niña biónica”. En su aporte al fomento lector en los infantes, ha trabajado arduamente por convertirse en el tío cuenta cuentos. A través de su sitio electrónico http://www.habiaotravez.com/, adelanta las historias de sus novelas con el propósito de generar una relación más directa con su público y mediante visitas a colegios, realiza una doble función: provoca la participación en escolares y educa a los profesores en las técnicas de animación lectora.
Es un férreo opositor de la lectura obligada, puesto que cree que es uno de los principales enemigos del interés lector en las y los niños. “Uno va buscando de acuerdo a sus propios gustos. La labor del profesor es tratar de encontrar qué libro corresponde a qué niño”, puntualiza.
La idea es motivar, no obligar y de ello da fe Paula Tapia, quien a su corta edad tiene la experiencia necesaria para aconsejar tanto a sus pares como a educadores que “busquen libros con temas que le gusten. Por ejemplo, si a los niños les gusta el fútbol, que lean sobre fútbol; si les gustan las mascotas, que busquen literatura de mascotas. La literatura abarca un montón de textos”. Está en lo cierto porque opciones las hay, ganas… está por verse.
Por http://www.forociudadano.cl/
http://www.forociudadano.cl/articles/lectura_en_el_ambito_infantil.htm
El que busca siempre encuentra...
Es un libro!!!!
Ilustración Mònica Carretero






